Los carteles curiosos, un boom en las redes

Si bien la captura de letreros ocurrentes es una idea con sitio web propio, la moda ya es un suceso viral entre los internautas

Pueden dejar en evidencia un error ortográfico, una idea ingeniosa o un juego de palabras ocurrente, pero el de los carteles que llaman la atención por lo que dicen hace tiempo que es furor en las redes sociales.

El origen de la moda “cazacartel” hay que buscarlo en el legendario Proyecto Cartele, surgido de tres amigos que estudiaban publicidad y que tenían el hobby de sacar fotos de carteles curiosos con los que se topaban en la calle. En 2001 se les ocurrió sacar un libro que recopilara las mejores de esas imágenes y así viralizar -cuando la palabra aún no era cosa frecuente- la manía de fotografiar carteles entre miles de seguidores no sólo del país sino de todo el continente. “Vivimos en una parte del planeta muy permisiva en ciertas cuestiones -dice unos de los responsables de Proyecto Cartele-. Todos los carteles están trazados por el humor. Y por un permiso mental: hay que tener libertad mental, por ejemplo, para ponerle a tu local de blanquería ‘La colcha de tu madre’”.

Hoy, luego de que el llamado Proyecto Cartele -creado por Machi Mendieta, Esteban Seimandi y Gastón Siberman- ya suma varios libros, exposiciones, charlas en seminarios de diseño y un sitio web que desborda de visitantes y colaboradores espontáneos, la moda por capturar el letrero más divertido parece haberse convertido en una costumbre que, ayudada por la expansión de los smartphones en la última década, ya excede por lejos al fenómeno de un sitio web en particular. Así, fiel al espíritu de la idea original, son cada vez más los usuarios que suben a sus cuentas la captura de la imagen graciosa para que, en cuestión de minutos, se propague por el ciberespacio al ritmo de los “me gusta”. Y si bien no hay una regla escrita para el hobby, es sabido entre quienes suelen convertirse en eventuales cazadores de alguno de estos carteles que en la leyenda descubierta y en su puesta en evidencia hay una mirada inocente y cierta malicia, pero siempre tratando de evitar miserias o morbo. Como lo aclaran los propios creadores de la iniciativa: se trata ni más ni menos que de “el rescate humorístico de la sabiduría popular”.

fuente: eldia.com

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